Lágrimas, procedentes de un océano de dudas. Sangre que hierve con el fuego del odio que contengo. Un corazón extraviado cansado de latir, cuyos gritos de dolor atemorizan a las almas en pena que deambulan por el infierno. Un nudo de celos en mi estómago que repite tu nombre, el suyo y no me deja vivir.
Un alma que se consume, fría como el hielo que congela mis manos. Unos labios que te aclaman, que te besan en sueños constantemente, esperando una respuesta. Unos ojos, cansados, distantes, que buscan tu mirada en todas partes. Una piel atormentada, que echa de menos el sabor de la tuya, que llora, sintiendo que cada segundo que pasa nos separa un kilómetro.
Una vida, inimaginable sin tu aroma, sin tus brazos arropándome. Un tiempo que no pasa porque tu no estas junto a mi. Una tortura interminable, que augura una catástrofe. Una decisión inesperada, un error, un acierto, una respuesta, un recuerdo y al final, el olvido.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada