Me metí en mi maldita irregular imaginación, una habitación de 5 esquinas, de paredes blancas amarillentas por el paso del tiempo, en ellas, miles de imágenes, frases y los nombres de quienes me han convertido en lo que soy. Algunas en blanco, esperando que las llene. ¿Las llenaré? a veces pienso que no.
En mis claustrofóbicas paredes está escrito tu nombre, pequeño y casi ilegible, como tu sonrisa ayer.

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